Talento Humano – Grupo Comunicar

Con el Programa Crédito Fiscal podés capacitar a tus empleados y el Estado Nacional te emite un “certificado de crédito fiscal” por el valor de la formación. Luego usás ese certificado para pagar tus impuestos nacionales.

Es decir, que en lugar de pagar los impuestos nacionales podés usar ese dinero para capacitar a tu equipo de trabajo.

Los impuestos que podés pagar con ese certificado son IVA, ganancia mínima presunta, impuesto a las ganancias e impuestos internos.

Existen diferentes tipos de organizaciones que pueden participar:

  • Mipymes: pueden capacitar a sus empleados o ceder el dinero para otra organización.
  • Grandes empresas: sólo pueden ceder su cupo a otra empresa de su cadena de valor.
  • Emprendedores/as: pueden recibir las capacitaciones.
  • Instituciones intermedias de apoyo Pyme: pueden participar como beneficiarias en la modalidad para fortalecimiento de infraestructura para el desarrollo regional.

La fecha límite para ingresar es el 30 de septiembre o hasta agotar el cupo por lo que la fecha de cierre termina siendo antes.

Para participar del programa tenés que presentar un proyecto al Ministerio de Producción de la Nación. Luego de ejecutado, tendrás que presentar una rendición de los gastos. Una vez aprobada la misma, te emitirán el certificado para que uses para abonar los impuestos.

Para calcular el monto del certificado, hay dos elementos clave:

  • Tamaño de la empresa calculado en base a la cantidad de empleados registrados.
  • Volumen de la masa salarial bruta (suma de los salarios de los empleados).

Desde Grupo Comunicar hace más de 10 años que acompañamos a empresas de la región en este programa. Nuestro acompañamiento es integral e incluye:

  • Elaboración del proyecto: soporte en las certificaciones contables necesarias, formularios y cronograma de capacitaciones.
  • Presentación y seguimiento.
  • Ejecución: somos Unidad Capacitadora registrada en el Ministerio de Producción y contamos con un equipo profesional interdisciplinario para la ejecución de las capacitaciones.
  • Rendición del proyecto: contamos con experiencia para darte soporte en la elaboración de los documentos necesarios para la rendición.

Capacitar a tu equipo de trabajo en este contexto es la mejor inversión que podés realizar. Por eso te invitamos a contactarte con nosotros o agendar una reunión gratuita para conocer cómo te podemos ayudar.

Evolucionemos juntos.

Por Lic. Verónica Herrera

Había un tema muy escuchado que se ponía en cada evento de cierre (despedidas de año fundamentalmente, sobre todo egresos). “Los generación X”  lo recordaran más claramente: “Todo concluye al fin…. Todo  tiene un final… todo termina…”

Si bien el tema era un poco “bajón” porque nos recordaba un cierre, una terminación, creo que un poco nos atravesaba, porque vale decir, paradójicamente nos provocaba ese “sabor agridulce” que cobran los finales de aperturas.

Llega esta altura del año, y pareciera que nos invita a realizar un recuento de las cosas, de las actividades realizadas y las que no, una suerte de repaso de acciones, pensamientos, eventos, trabajo, y tendemos a hacer un zapping de lo acontecido en el año.

En el campo de la Psicología se escribe mucho sobre procesos, no cierres, ni puntos finales, ya que la personalidad no es algo acabado, la singularidad no es algo que empieza y termina, sino que es dinámico, en un continuum, en constante transformación. No obstante, me gusta pensar en la necesidad de cronológicamente dar cierre para poder a su vez, hacer un balance final que nos posibilite abrir puertas, proyectar, y nos recargue las energías para un 2021 que impliquen desafíos, metas, cambios, aires nuevos….

Este año fue muy particular, además de los avatares propios de la época, se suma el hecho de la contingencia sanitaria que nos atravesó (y continúa atravesándonos) y es precisamente este segmento cronológico entre fin y principio que nos encuentra haciendo un repaso de los cambios, de los desafíos que implicó y de lo que tuvimos que aprender para adaptarnos a un nuevo contexto que probablemente, no estaba trazado en los objetivos del balance del año anterior.

Será la próxima meta, leer estos balances en clave de cierre apertura para que nos permita ver cómo nos posicionamos en el presente para reforzar los aspectos positivos del año y qué hacemos distinto para modificar aquellos que nos resultaron negativos.  Al respecto, dice la colega Fernanda Font que “el bienestar se construye, no viene dado y hay cosas que se pueden hacer para estar mejor: expresar gratitud, tomar la decisión de terminado el año, decirle gracias a las personas a las que estamos agradecidos. También desarrollar el optimismo y las emociones positivas, cuidar las relaciones sociales, tratar de vivir en el presente y fijar objetivos alcanzables para el año que empieza”.

Hablar de finales abiertos entonces es un oxímoron, porque es como decir el principio del fin, pero entre tanto, nos da la posibilidad de poner un punto seguido, una marca para dar comienzo a otra.  Estos finales abiertos que suponen un estímulo para imaginar cómo continuará la historia, que permiten entender que esa historia no ha terminado del todo, y entonces es un aliciente a la vez pensar en términos de eso que nos da esperanzas, nos recarga de energías, nos proyecta y nos transporta al próximo segmento cronológico que se avecina: el porvenir….

Por Charly Dell´Aquila.

Si las empresas se reinventan para seguir su éxito, por el mismo motivo hay que reinventar el liderazgo. Las compañías no cambian su objetivo principal que es obtener resultados, sino que se modifica su formato.

Un líder exitoso seguramente tiene buen diálogo con la gente, dirige, planifica, busca acuerdos, se compromete y sirve de ejemplo.

Sin embargo cada una de esas características en el mundo VICA actual (volátil, impredecible, caótico y ambiguo) se han “oxidado” (no son tan efectivas como antes, no fluyen, dan más trabajo, requieren mayores esfuerzos).

El equipo a dirigir ya no está en el mismo lugar ni en el mismo tiempo, las reuniones son virtuales y muchas veces no nos encontramos en persona con los otros. Los proyectos tienen menos períodos de concreción, la agilidad ha ganado su lugar y todo está distribuido. Y para colmo: ¡No hay tiempo!

En este contexto las habilidades que el líder tiene que desarrollar son otras.

Y a pesar del contrasentido, el agua (H2O) es una solución.

El agua tiene distintos estados. A) Es líquida, lo que le da gran facilidad de fluir, de tener presencia, de ablandar, de integrar, de destrabar. B) También puede ser sólida, aportando dureza, estructura, firmeza, ocupando un espacio, y C) puede presentarse gaseosa, siendo liviana, voluminosa, transparente, ágil y con una densidad que puede ajustarse.

Hay que desarrollar nuevas habilidades o refrescar el modo en que ejercemos otras.

Algunas de ellas son:

a. Poder mirar el presente desde el futuro y tomar decisiones.

Desarrollar escenarios, tomar riesgos, marcar el “norte”.

b. Abandonar el esquema de certeza y precisión, y abrazar la claridad del rumbo.

Filtrar el ruido de datos y prestar atención a la información pertinente.

c. Evitar que el temor (algo natural que el mundo VICA nos provoca) nos paralice.

Entrenarnos en el temor (por elección) para que ese sentimiento no nos dañe ni nos obstaculice la acción.

d. Cultivar y hacer cultivar la pasión y la perseverancia.

El mundo VICA requiere gran cantidad de energía, no hay espacio para Líderes desapasionados con sus roles o proyectos.

e. Adaptarnos a organizaciones que no tienen una estructura definida y donde la autoridad está distribuida.

Gestionar una red de contactos, más que una estructura organizativa pasa a ser una característica crítica para lograr los objetivos.

f. Ejercer el liderazgo donde la “presencia” es no estar “presente”.

Trascender el cara a cara, en un mundo post Covid, no hay vuelta atrás. Esto implica también poder tener acceso a recursos no locales. Ya no importa la geografía, todos estamos a un click del otro.

g. Generar energía positiva, un ambiente de trabajo amigable y agradable donde todos quieren estar.

La pertenencia y el compromiso para “dar la milla extra” en el esfuerzo es el resultado de un ambiente co-diseñado entre todos. Ya sea físico o virtual. El líder tiene que facilitar la construcción de estos espacios de interconexión entre los miembros del equipo.

h. Utilizar las redes sociales para darnos a conocer como líderes.

En la antigüedad los colaboradores conocían a su líder a través de participar y compartir con él el día a día de la oficina. Ya no más.

Tanto por la virtualización como por el tiempo menor que los proyectos tienen en la actualidad. En la antigüedad los proyectos duraban años.. ahora duran semanas. No hay tiempo para generar con solo en esos momentos lazos importantes. Por ende la gente busca información en las redes. Es un requisito que el Líder tenga una imagen en las redes, donde su gente podrá conocer sus intereses, sus logros, sus valores, su trayectoria, sus hobbies, y todo lo que les permitirá saber con quién están trabajando. Esto es bidireccional o multidireccional, ya que todos los integrantes tienen la misma posibilidad, y la usan.

Estamos en un mundo donde el tiempo oxida la mayoría de las cosas.

Y al liderazgo también. Solo que antes ese tiempo se medía en días, y actualmente se cuenta en minutos.

Si siente ruidos, chirridos, y alguna dificultad en su liderazgo actual, no lo dude: ¡Llámenos! Sabemos cómo ayudarlo.

Por Fabricio San Martín

En Grupo Comunicar colaboramos para generar organizaciones más eficientes y personas más felices. Es claro que si haces lo que te apasiona entonces es más probable que tengas una vida plena y, como se suele decir, al hacer lo que te gusta deja de ser un trabajo por más que percibas un ingreso (entiéndase por esto que deja de ser una pesada carga u obligación que te aleja de lo que en verdad quieres hacer, solo por el simple hecho de tener que conseguir dinero).

Si hiciéramos una encuesta seguramente encontraríamos que un porcentaje se gana la vida haciendo algo que no es su pasión, o por lo menos algo que no es realmente lo que le gustaría hacer. Pero más grave aún que esto, es encontrarnos con una parte cuantiosa que respondería que no está seguro, porque ni siquiera está seguro de cuál es su verdadera pasión.

Con el término pasión me refiero a eso que estás dispuesto a hacer solo por gusto. A esas actividades que te hacen sentir más feliz y te brindan más energía y satisfacción. Eso que te hace olvidar del paso del tiempo, y que aún cuando físicamente estás exhausto sientes la motivación para continuar. Sin dudas es eso que cuando hablas con tus amigos puedes pasar horas hasta que ya no te aguanten. ¿Ya te imaginas a que me refiero?

Si aún no te pudiste representar esta actividad, no te preocupes, ya que siempre es mejor tarde que nunca. La realidad es que comúnmente no recibimos el estímulo adecuado, ni de chicos ni de grandes,  para poder experimentar y reflexionar sobre la importancia de tener en claro que nos gusta. De hecho es muy probable que nos sintamos absorbidos por el poder del grupo en el cual estemos vinculados, el cual entorpece nuestro juicio individual. Para algunos grupos, por ejemplo, el código es que estudiar es de sobón, si haces ciencias eres raro, si haces arte o danza amanerado. Para otros grupos, hacer esas cosas es absolutamente fundamental, ya que se convierten en la pasión que le da sentido a sus vidas. Si tuviéramos que representarlo gráficamente la pasión sería la base de la pirámide sobre la cual se construyen los sueños (la visión de nuestra vida), nuestra misión y nuestros objetivos. Si estos tres últimos no estuvieran asentados sobre la pasión, todo lo que construyamos encima sería una pesada carga difícil de soportar por no tener una base sólida.

La gran pregunta entonces, antes de poder comprobar si podemos vivir económicamente en base a esta convicción, es:

¿Qué estamos haciendo para experimentar y validar cuáles son nuestras pasiones?

Por Lic. Verónica Herrera

En este contexto donde lo virtual predomina en nuestras organizaciones, potenciar el trabajo en equipo es un desafío que excede a la tecnología.

¿Es posible el trabajo en equipo? La buena noticia es que sí, pero sin faltar a la verdad es importante afirmar que tal tarea supone un desafío.

“Siempre trabajamos en equipo” se suele escuchar. Sin embargo, cuando se indaga un poco más surgen los “malentendidos”, los “conflictos”, los “problemas de comunicación” que se pueden rastrear en todo vínculo, en todas y cada una de las relaciones interpersonales que sostenemos.

Encontramos definiciones (varias) acerca de lo que es un equipo. A mí me gusta en particular una muy simple que dice que: se trata de un grupo de personas que se organizan para lograr una meta.

Asimismo, es importante empezar a diferenciar el “grupo” de “equipo” y entonces aparecen en el derrotero de definiciones una diversidad de enunciados: un grupo es una congregación de dos o más personas que interactúan, mientras que un equipo es un conjunto reducido de personas que tienen estabilidad en el tiempo y tienen interdependencia.

¿Cómo salvar esas distancias? ¿Qué hace un grupo diferente a un equipo?

Hay grupos de trabajo que no necesariamente son equipos, ya sea porque no poseen una meta en común, porque no tienen relaciones sostenidas y duraderas o porque no se observa claramente una necesidad de trabajar de una manera integrada y mancomunada. Ejemplos de ello son los grupos “ad hoc” organizados para trabajar en una sola reunión o en proyectos de corta duración.

Del grupo al equipo

Para que un grupo de personas sea considerado un “equipo” es importante que reúna algunas características:

  • Objetivo común,
  • Cooperación,
  • Confianza entre los participantes,
  • Empatía,
  • Comunicación abierta y honesta

Ahora bien, una de las características fundamentales es la capacidad de aprender en el camino… ya que aprender a trabajar en equipo es un desafío que lleva tiempo y supone un aprendizaje.

Valor de equipo

Un equipo definido como tal, siempre pretende alcanzar sus objetivos, porque se forma con una clara convicción de diseñar un objetivo en conjunto y hacer lo posible por alcanzar esa meta.

Para evitar que cada integrante del equipo se convierta en islas separadas lo más conveniente es que si estás a cargo de un equipo puedas aprender a mejorar las relaciones interpersonales, de tal manera, que cada uno tenga claridad en sus funciones, sepa lo que tiene que hacer, se sienta motivado y entienda que esto redunda en beneficios para todos.

Algunas ideas que pueden ayudar:

La visión

Convertir la visión de una empresa en un propósito compartido, que pueda resonar en los proyectos personales y que logre una identidad en el equipo, de tal forma que la pertenencia a la organización posibilite gratificación en sus participantes.

Participar de las decisiones

Tener participación en la toma de decisiones, para sentirlas propias y no como una imposición de otro. Cuando una decisión es impuesta, es decir se “baja línea” resulta más difícil apropiársela y probablemente se sienta menos compromiso por alcanzar y efectivizar lo solicitado.

Saber escuchar

Poder captar los puntos de vista de compañeros contribuye a enriquecer el propio. Identificar y atender las necesidades de todos de tal manera que trascienda mi mirada como “única y verdadera” posibilita construir vínculos distendidos y genera compromiso en el equipo. Abre mi “espacio personal” al incluir otras miradas posibles

Cooperación

En modelos más tradicionales se pensaba que la competencia era la clave del éxito. Hoy la cooperación se ha convertido en una premisa solicitada en un equipo ya que el intercambio y “dejarme ayudar” supone un beneficio y enriquece mis métodos y estrategias al nutrirse de otros saberes y experiencias.

Saber comunicar

La posibilidad de transmitir con claridad mis ideas, mis emociones resulta una habilidad que si no la tengo, la puedo desarrollar. Claridad en poder expresar de manera genuina lo que quiero decir y hacer, permite derribar “malos entendidos” y favorece el dialogo e intercambio.

Encontremos juntos oportunidades para tu organización

En este contexto de incertidumbre, queremos acompañarte y darte herramientas para impulsar tu negocio.

Por eso te invitamos a una sesión gratuita de 30 minutos con parte de nuestro equipo profesional para conocer tus necesidades y armar una solución a medida. Podés agendarla en el momento que prefieras.

Por Lic. Paula Giqueaux

Por lo general se entiende o valora la creatividad a partir de grandes obras de arte, construcciones, ideas memorables en la historia.

La creatividad tiene que ver con la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos o nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos que habitualmente produce soluciones originales. Es una habilidad típica de la cognición humana.

La creatividad o los actos creativos son el resultado de energía que esta guardada o contenida y que encuentra modos de desviarse y exteriorizarse a partir de diferentes actividades. Los psicólogos lo llamamos sublimación. Por ejemplo, podemos ver esta canalización de la energía en tareas creativas o de prestigio social como el arte, religión, ciencia, política y tecnología. Este concepto fue muy desarrollado por Freud.

Pero fundamentalmente sostenemos la creencia de que existe en el ser humano la necesidad de vivir de manera creativa, de transitar por el mundo de un modo significativo y trascendente. Pensando la trascendencia a partir de lo que es significativo para cada persona: criar a los hijos, llevar al día un trabajo o hacer el edificio más alto del mundo.

Más allá de que se haya hablado mucho de este concepto, siempre viene bien el recordar y diferencia el tipo de creatividad que considera sólo el aspecto artístico (al que le reconoce su valor) de otro que tiene una concepción más abarcativa y propone el estudio de la creatividad como característica de la vida y del vivir en su totalidad.

Esta diferenciación fue muy desarrollada por otro psicoanalista, Donald Winnicott. Este autor desarrolla y considera que es la percepción creadora lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena vivirse.

Vivir en forma creadora, es un estado saludable y es un denominador común a todas las personas.

La creatividad no tiene que ver con la inteligencia, la edad o la experiencia, sino con una capacidad inherente a todos los seres humanos.

En estos tiempos de pandemia, donde en varias ocasiones nos sentimos vulnerables o vulnerados por la situación, es fundamental aprender a reconocer todas esas acciones, ideas o situaciones que hemos puesto en juego para sobrellevar los actuales escenarios. Tanto en la esfera de lo cotidiano hasta en la más compleja de las organizaciones.

Tenemos que valorar nuestra capacidad creadora en aquellas propuestas que hemos implementado a diario desenfocándonos de la búsqueda de giros copernicanos para resolver situaciones.

Tenemos las soluciones al alcance de la mano, más cerca de lo que creemos. Es momento de animarse a dar el salto. El salto desde la mirada hacia afuera, a la mirada hacia adentro. Es momento de trascender los contenedores que la atípica situación nos impone y sabernos libres para imaginar, pensar, decir, preguntar, actuar. Libres para crear.

La creatividad es un elemento fundamental que debe estar presente en todo equipo de trabajo.

Pero entonces cabe preguntarse: si todos podemos ser creativos ¿cómo pueden las organizaciones fomentar el talento creativo?

Los empleados necesitan libertad para trabajar, ya que las mejores ideas se nos ocurren cuando nos divertimos, reímos y disfrutamos de nuestro trabajo.

Algunas ideas para potenciar nuestros equipos de trabajo pueden ser:

  • Mantener nuestra mente y la de los demás activa proponiendo retos constantes.
  • Dar y generar confianza.
  • Incentivar al entusiasmo para dar rienda suelta a ideas “frescas”, fomentando la comunicación y el intercambio de estas ideas.
  • Potenciar la diversidad de modos de pensar, de esta manera se enriquecerán unos a otros. No hay un modo lineal de producir ideas sino tantas como personas habemos.
  • Impulsar y acompañar a la capacitación y mejora constante de los empleados para aumentar su potencial.

La creatividad es una experiencia única que nos aúna. No tiene que ver con ser más o menos inteligentes, sino con la capacidad de cada persona de reinventar y reinventarse en todos los ámbitos de su vida. Hoy más que nunca, reconocer y poner en juego nuestra creatividad, hará que entremos en esta nueva zona, nuestro “espacio potencial” para explorar nuestros talentos y marcar la diferencia.

Por Cristhian Fink

Este contexto de home office y aislamiento social obliga a las organizaciones a repensar el cómo mantener motivados y productivos a sus equipos de trabajo.

En un artículo previo a esta cuarentena, hablamos sobre cómo potenciar la productividad de miembros de la organización. Charly Dell’Aquila planteó tres ejes: desarrollo de la autonomía, formación constante y darles un propósito.

¿Cómo potenciar estos aspectos cuando no estamos todos juntos trabajando en el mismo lugar? Resultaba más sencillo ser productivo en una oficina rodeado de otros trabajadores, con horarios de entrada y salida definidas y sin que tu pareja / familia esté alrededor. Ni que hablar de que en esa rutina los niños y niñas iban a la escuela o no estaban presente mientras trabajábamos.

A estas cuestiones específicas de lo laboral se suman cuestiones psicológicas. ¿Cómo manejar las emociones que surgen al estar aislado? Sobre esto nuestra colega Lic. Paula Giqueaux nos dio varias herramientas en un artículo anterior y en un webinar en vivo en Facebook.

En este artículo les damos algunas herramientas que pueden aplicar en sus organizaciones para mantener a las personas conectadas, motivadas y productivas.

Reconocer la situación

Si todavía no hablaron con el equipo sobre cómo se sienten, lo que esperan de la organización y cómo se van a reinventar frente a este contexto, no esperen más. El mundo está cambiando y el primer paso para adaptarse es reconocer lo que está pasando.

Comunicar las políticas del home office

Los miembros de tu equipo ¿conocen lo que se espera de ellos trabajando desde casa? En Comunicar diseñamos un ebook con “buenas prácticas” de home office y les ofrecemos a nuestros clientes diseñar uno a medida de cada organización para que puedan enviar a sus empleados.

¿Es obligatorio el horario de trabajo o cada persona lo puede establecer según los resultados u objetivos que debe cumplir? ¿Cómo debería de desarrollar sus actividades diarias? ¿Hay videollamadas obligatorias que deba cumplir? Todo eso debe ser comunicado claramente para que no haya malentendidos.

Mantener actualizado al equipo

Ahora que no estamos todos juntos en la oficina, no es tan sencillo que nos enteremos de lo que está sucediendo. Por eso es necesario implementar herramientas de comunicación de novedades para todo el equipo. Puede ser desde tener un grupo de Whatsapp, un canal en Slack o un email general cada viernes.

Se debe comunicar desde nuevas herramientas que se utilicen, avances de los proyectos, novedades del sector en cuanto a la cuarentena, etc.

Café virtual

Uno de los momentos que más extraño de ir a la oficina era cuando charlaba con compañeros de trabajo en algún descanso o mientras preparaba el mate o café.

En Comunicar todas las semanas tenemos una videollamada de equipo en la que charlamos sobre cómo nos sentimos y vamos llevando la cuarentena.

Implementar una videollamada semanal para charlar puede motivar a todos los que participan de la misma. Se puede poner una temática o un juego para realizar. Hay que tener en claro que esta llamada no es “productiva” o de trabajo, sino que es para distendernos y mantener al equipo conectado.

Si no es posible una call, se puede tener otros espacios como un grupo de Facebook, un canal de Slack o una cuenta de Instagram privada.

Estar preparados para el postcuarentena

De a poco las organizaciones van a volver a funcionar ¿Cómo se prepara tu equipo para el postcuarentena?

Es necesario que pensemos desde qué medidas de seguridad se van a necesitar en la oficina (desde alcohol en gel hasta los saludos y si compartir o no el mate) hasta cómo adaptar la atención al cliente.

Hay que generar un espacio para reunir ideas sobre esta cuestión, así todos los miembros del equipo pueden opinar.

Acá les recomiendo Slack, así dentro de su espacio de trabajo generan un canal para este punto. Otra herramienta es generar videollamadas breves de equipo para abordar este tema.

Existen infinidad de herramientas. Lo importante es que puedas adaptarlas a la realidad de tu organización.

Estamos para ayudarte

Te invitamos a una sesión gratuita de 30 minutos con parte de nuestro equipo profesional para conocer tus necesidades y armar una solución a medida. Podés agendarla en el momento que prefieras.

Por Renata Torrigiani

La palabra “pandemia”, generalmente provoca estrés y preocupación. Por eso, cuando se declara pandemia casi siempre se trata de una medida extrema que se toma cuando el riesgo de contagio y propagación es mundial y veloz.

Desde el año 2009 que la OMS no declaraba emergencia por esta problemática, pero se despertó el coronavirus y esta situación cambió. El COVID-19 comenzó en China hace un par de meses y hoy hay aproximadamente 140 países que están sufriendo las consecuencias de este virus. Sin embargo, ese país reporta que, gracias a las medidas extremas y urgentes que tomó, ha logrado controlar su expansión.

En América Latina la mayoría de los gobiernos están tomando diferentes medidas para aminorar el impacto, evitar la transmisión sostenida y salvar vidas, especialmente de las personas más vulnerables.

En el caso de Argentina, somos afortunados de vivir en un país que ha buscado la forma de contar con sistemas y estructuras que pueden responder frente a esta amenaza.

Todas las medidas que se tomen serán útiles para minimizar el impacto de esta amenaza global. Pero debemos recordar que lo más importante es la forma que tengamos de reaccionar y de comportarnos como sociedad. Controlar la percepción individual del riesgo y hacer entender a la población la urgencia de asegurar el control del mismo es la parte más difícil.

En momentos de tensión y de crisis, el ser humano puede mostrar sus mejores y peores cualidades, y el éxito de las medidas que se tomen dependerán (en gran medida) de nuestra capacidad para aceptarlas e implementarlas. Esta pandemia pone a prueba nuestra empatía, nuestra responsabilidad social y por sobre todo nuestra capacidad de solidarizarnos.

Ser responsable y poder solidarizarse, significa cumplir con las medidas de autoprotección que se recomiendan. La mayoría de esas medidas son sencillas y van desde un lavado de manos riguroso, hasta el autoaislamiento temporal.

Tener empatía y solidaridad también conlleva a no hacer circular información especulativa o dudosa. Debemos recordar que el miedo contamina más rápido que un virus. Por eso es pertinente basarse en las evidencias y en los conocimientos de fuentes oficiales y confiables.

No es aconsejable salir corriendo a un centro de urgencia médica porque creemos tener síntomas que en realidad corresponden a un simple resfrío. Nuestra presencia allí no solo nos expone al virus, sino que además sobrecarga un sistema de salud que debe estar preparado para atender a los más necesitados y vulnerables.

Colaborar para que el sistemas de salud no colapse es crucial, lo mismo que hacer todo lo posible para que las cadenas de abastecimiento de productos básicos no entren en desabastecimiento. Todo esto es ser responsables y tener consciencia social.

Tips para ayudar a quienes me rodean:

  • Quedate en tu casa, si vivís con alguien procura delegar a una sola persona para hacer las compras y/o ofrecete vos. Podés aprovechar y escribirle a algún vecino para alcanzarle algo en caso de que necesite.
  • Aprovechá a llamar a tus seres queridos y ofrecete para lo que necesiten, a veces una simple llamada forma parte de las necesidades de ciertas personas.
  • Si salís a sacar la basura, podes ofrecerte a llevar la de algún vecino en grupo de riesgo, y evitar que salga y se arriesgue a contraer el virus.
  • Si tenés síntomas como tos, fiebre o dolor de garganta, etc. recurrí a las líneas habilitadas para recibir las indicaciones que mejor se adapten a tus necesidades y a las de la sociedad. Evitás así ir a una guardia y arriesgarte vos y quienes estén allí.
  • Si vas a hacer las compras, llevate solo lo que vas a consumir así evitás que otras personas se queden sin mercadería. Porque al fin y al cabo el alcohol en gel que compres de más va a ser el que le falte a tu vecino, y si tu vecino no se desinfecta las manos te puede contagiar a vos.
  • Potenciar el home office, dandole no solo herramientas digitales a los miembros de tu equipo sino también escuchando sus devoluciones.
  • Hoy en día el aislamiento social es el acto de amor más grande que podemos hacer.

Esta emergencia sanitaria nos pone a prueba como sociedad, dándonos la oportunidad de mostrar nuestros valores y nos da una oportunidad para que la solidaridad le gane al individualismo y el egoísmo, ambos contaminantes frecuentes de nuestra existencia en las últimas décadas.

Por eso, es necesario pensar y re-pensar que el mundo no solo se salva con vacunas, sino también con amor, la empatía y responsabilidad social.

Quedarse en casa, potenciar el home office y evolucionar tu negocio a la era digital son la «vacuna» de esta situación. Estamos para ayudarte, por eso te invitamos a una sesión gratuita de 30 minutos con parte de nuestro equipo profesional para conocer tus necesidades y armar una solución a medida. Podés agendarla en el momento que prefieras.

Por Charly Dell’Aquila

Si tenés más de 35 me vas a entender: viste que en las empresas y organizaciones hay muchos que en general son jóvenes y vienen con una energía al 100% todos los días.

Cada vez que te ven te tiran ideas de cómo hacer las cosas diferentes, usan un léxico y pronuncian palabras que pensás que te hablan en alemán. Hasta se te quedan mirando porque no reaccionas rápidamente a sus ideas.

Viste que también coincide con que tienen múltiples intereses y en más de una ocasión te llega el comentario que tienen algún emprendimiento con amigos o con algún familiar cercano (pero de su misma edad). Tal vez en algo que le llaman “incubadora de proyectos” y vos seguís con la cara de póker no comprendiendo bien de que se trata.

Un intrapreneur es un EMPRESARIO dentro de la empresa que piensa y siente la organización como propia al momento de generar ideas innovadoras para implementar. No es un soñador, es una persona intuitiva que ve oportunidades de negocio.

No busca en la mayoría de los casos un retorno económico de su idea, pero si quiere RECONOCIMIENTO, ya que su fuerza motivadora es hacer las cosas correctas y tener éxito. Sin embargo, admiten errores y corrigen, saben trabajar en forma colaborativa, desafían el status quo, y la frase de amor que los desvela y quieren escuchar en boca de otro es “acá eso nunca se hizo”.

Pero no todo son rosas. Al tener un empuje proactivo que se alimenta a sí mismo, son persistentes, resuelven obstáculos, plantean alternativas, son persuasivos y lejos de admitir un NO como respuesta siguen buscando la manera de filtrar su propuesta en cualquier ámbito.

Dominan la inteligencia emocional (sin haber leído a Goleman) y no tienen mayores problemas con la frustración.

¡Son una Maravilla! Siempre y cuando reporten a personas flexibles y que tengan habilidad de escuchar, comprender y actuar sin sentir que pierden autoridad o protagonismo. Y por sobre todo, admiten que el error es parte del proceso hacia algo mejor. De esto se trata el paradigma AGIL.

Ponen su propio tiempo personal, como si ese proyecto fuera parte de sus hobbys, y en algún punto lo es.

El intrapreneur, repito, busca que la empresa en la que está gane más dinero.

Entonces, tomando lo que escribí en un artículo anterior, la mejor acción que se recomienda es darles empowerment y esperar en forma REACTIVA que ellos soliciten autorizaciones o recursos para llevar el proyecto adelante.

No te estoy proponiendo ir a dormir la siesta. Hay que gestionar el movimiento pero sin influir en él. Tener con ellos puntos de monitoreo para que cuenten cómo van, qué están haciendo, qué necesitan.

Si sos intrapreneur, este es tu momento. En épocas de crisis como la actual, el status quo (llámese la balanza que equilibraba lo que convenía hacer con los resultados esperados) ha recibido un flor de pelotazo. Y esta balanza está sacudiéndose como loca tratando de encontrar un nuevo equilibrio.

El aporte del intrapreneur es colocar nuevas cosas en esa balanza que tiene desperdigadas por ahí las pesas que antes le daban el equilibrio, muchas de las cuales se perdieron para siempre. Hay que buscar nuevos elementos de “peso” para la empresa. Ahí está tu oportunidad.

Si lograste identificar en la empresa colaboradores o pares que tienen esta característica, llegó el momento de tener un café virtual o conference (videollamada) y darle el tiempo de explicar su idea y sumarte a ella, ver en qué forma podés colaborar y mejorarla. Hay que buscar nuevas cosas para equilibrar la balanza.

Recordá que si bien los intrapreneurs tienen orgullo, lo tienen referido al proyecto más que a ellos mismos. Siempre van a tener espacio para todos los que quieran salir en la foto. Dale, peinate y ¡sacate una selfie!

Por Lic. Paula Giqueaux

En estos tiempos en el que muchos estamos encerrados en casa por la pandemia del Coronavirus es cuando más nos damos cuenta de lo importante que pueden ser las variables psicológicas y nuestro comportamiento: tanto lo que pensamos, como lo que hacemos y de cómo nos sentimos.

Estamos impresionados por una situación excepcional, quizás tristes, puede que asustados, alarmados e incluso más vulnerables que nunca, en un mundo en el que pocas veces se tiene ocasión, más bien obligación en este caso, de pararse a pensar y ser conscientes de nuestra fragilidad como humanos.

Si bien el estrés, el miedo y la incertidumbre constituyen respuestas naturales en las personas, es importante saber o poder distingir el objeto de cada uno de ellos para poder actuar de forma más apropiada. Hay una diferencia muy grande entre el miedo ante una situación clara y específica, a la angustia, incertidumbre o pánico que provoca lo desconocido.

Pero son justamente estas emociones lo que lleva a las personas a cometer acciones, alimentadas por la ansiedad, para calmar los temores, como por ejemplo las compras masivas, largas colas en los negocios, etc. Estas acciones tienen como objetivo ayudar a las personas a sentirse en control de la situación.

La gente siente la necesidad de hacer algo que sea proporcional a lo que perciben que es el nivel de la crisis. Estos sentimientos deben ser reconocidos y gestionados ya que los altos niveles de ansiedad no son útiles para plantearnos alternativas de salidas saludables a las crisis.

Estamos acostumbrados a llevar una vida “planificada”, tanto a nivel personal como profesional. Organizamos nuestra agenda a días, semanas e incluso a meses. Tenemos unas rutinas que nos tranquilizan porque nos alejan del caos: los niños al cole, nosotros al trabajo, el sábado compra, el domingo paseo, a tal hora reunión con el jefe, a tal otro gimnasio, tal día comida familiar, en Semana Santa escapada a… Y ahora la propagación del Coronavirus y las medidas destinadas a contenerla dinamitan toda esa organización. Es más, no sólo ponen en jaque toda la planificación que teníamos, sino que prácticamente imposibilitan hacer otra.

En mi empresa nos han mandado a casa a trabajar, y esta noche apenas he podido dormir, porque tengo que preparar la agenda de mi equipo y no sé cómo plantearla: para una semana, para dos, para tres… No sé cómo organizarnos, porque no sabemos cómo va a evolucionar esta crisis ni qué va a pasar mañana”. Reflexiones como esta están a la orden del día y expresa muy bien la angustia que la incertidumbre en torno a la crisis que el Covid-19 ocasiona a muchas personas.

No tener claro por dónde irán las cosas, no tener todo atado y planificado y sentir que hay cosas que escapan a nuestro control, nos hace sentir vulnerables. Y nos paraliza.  Este tipo de situaciones nos enfrenta a la falta de certeza. El tener nuestro futuro “en el aire”, nos hace sentirnos perdidos, nos detiene.

Punto de partida

No tener respuestas inmediatas, tener que esperar a que algo se resuelva, nos crea ansiedad. Pero la realidad es que cuando las situaciones que creíamos controladas se convierten en imprevistos podemos angustiarnos y frustrarnos, pero también podemos adaptarnos.

Nuestra ansiedad y el estrés son reacciones humanas y lógicas, que utilizadas en su justa medida nos impulsan a hacer cosas. Pero no podemos dejar ni que nos dominen ni que nos nublen nuestra capacidad de dar respuestas racionales y sensatas. Aquí algunas propuestas para ponernos a ensayar desde nuestro lugar y que pueden ayudar a mitigar la incertidumbre y las emociones negativas que la situación nos dispara.

  • Ponernos un poquito a régimen de información y no centrarnos solo en las noticias negativas: optar por no permanecer horas y horas siguiendo informaciones que ya conocemos y que nos dan la falsa sensación de tranquilidad cuando en realidad nos mantienen en un nivel de alarma más alto de lo que la situación requiere.
  • Busquemos información de calidad y de fuentes confiables: (organismos oficiales, instituciones prestigiosas) y en momentos del día establecidos (por ejemplo, al mediodía o a la tarde, y no tanto al despertar o antes de dormir).
  • Reconocer la emoción y su función: la incertidumbre es una reacción normal y adaptativa ante una situación imprevista. Si podemos reconocerla nos será de gran utilidad ya que es una emoción que nos ayudara a poner en marcha planes de acción para reducir esa situación incierta.
  • Centrarse en el ahora: hemos de centrarnos en resolver lo que ocurre ahora y no tratar de resolver lo que tememos que vaya a ocurrir en el futuro; desde el presente es desde donde podemos actuar, desde donde está lo posible momento a momento. No se trata de vivir el presente con una actitud contemplativa, sino de centrarnos en lo que realmente está a nuestro alcance en cada situación, en hacer cosas útiles. Si nos permitimos pasar a la acción podremos reducir la angustia.
  • Desdramatizar: se trata de focalizarte en lo que puedes controlar y desconectarte del resto; cada día las cosas van cambiando y es posible que el lunes estemos en otra fase, pero no sabemos si será buena o mala. Podes focalizar también en aspectos positivos de tu trabajo o empresa y la capacidad de inventiva y creatividad tuya y de tu gente, ajuste necesario para adaptarse a la situación actual.
  • No confundir planificación con control: El cambio implica desarrollar conductas flexibles y adaptativas a esta situación con la finalidad de afrontarla positivamente. La planificación tiene que ser una herramienta flexible, que nos permita adaptarnos según vaya evolucionando la situación. Si la tomamos como una forma de control puede alentar más nuestra angustia. Se trata de crear un plan de acción en función de las circunstancias actuales, sabiendo que, si mañana cambia la situación, con la experiencia del plan actual se podrá crear otro para adaptarse.

Y cómo dicen, es mejor ocuparse que preocuparse. Concentremos nuestro esfuerzo no en lo que no podemos controlar (dejemos que quién puede controlarlo trabaje para nosotros tranquilos) y hagamos lo que sí  podemos controlar: quedarnos en casa (#yomequedoencasa) si nos es posible; trabajar en el hogar desde las redes optimizando todos nuestros recursos tecnológicos, ayudar a nuestros vecinos, y en definitiva vivir con toda la normalidad posible dentro de esta situación excepcional, pero, que nadie lo dude, pasará.

No hay crisis que pueda con nosotros cuando trabajamos juntos.